Buscar

sábado, 18 de marzo de 2017

¿Por qué Venom es tan popular?


Recientemente se ha anunciado que el famoso archienemigo de Spiderman, Venom, iba a tener una película propia donde podríamos ver en pantalla grande sus macabras aventuras.
El anuncio ha levantado muchísima polémica en todos lados y, en mi caso, me ha venido de perlas pues llevo un tiempo queriendo hacer una secuela espiritual del artículo del Joker centrada en este, mi personaje favorito. Pero antes démosle algo de contexto a la situación.
La primera parte de este personaje apareció por primera vez en el primer evento Marvel, las Secret Wars de 1984, donde aparecía como una substancia viscosa que se pegó a trepamuros favorito del mundo del cómic, dando lugar a un nuevo traje negro lleno de frescura que pretendía jubilar al clásico de toda la vida. Con el tiempo se dio por sentado que era una criatura alienígena, un simbionte del espacio exterior, que pretendía influir y poseer al arácnido, volviéndole cada vez más agresivo y oscuro y sacando las peores cualidades del superhéroe. Finalmente, tras una dura batalla de voluntad con la bestia interior, consiguió deshacerse del demonio espacial y quedar libre.
Pero esta no fue la última vez que el extraterrestre apareció en los cómics, la criatura se unió a un humano que es casi como el reflejo oscuro de Peter Parker, un periodista incapaz de asumir sus propios errores y culpando​ Spiderman por sus propios fracasos.
Este hombre es Eddie Brock, quién acabaría por convertirse en la versión más popular de un personaje que ha tenido demasiadas reinvenciones. A lo largo de toda la historia del medio tanto Eddie como su viscoso compañero pasaron por muchas etapas y ambos se han desarrollado mucho con otras versiones de sí mismos, pasando, tanto juntos como por separados, por etapas desde el espectro de la villanía al heroísmo más puro.


Pero centremonos en Eddie como Venom en sus primeras apariciones, quién es la versión más reconocible del icono. Esa etapa en la que era la peor pesadilla del héroe, el monstruo que se escondía debajo del lecho conyugal de Peter Parker y Mary Jane y siendo la mayor amenaza para la pareja. Y es que Venom tenia una ventaja respeto a los otros enemigos de Spiderman: conocía todos los secretos del protagonista pues una parte de él estuvo en su mente. Y esto va desde el conocimiento de su identidad secreta e información de todos los seres queridos de la araña hasta sus habilidades de combate y memoria muscular.
Todo este conocimiento es usado para atormentarle, atacando tanto física como psicológicamente a Peter, haciéndole la vida imposible en todo posible y jugando con él como si de Hannibal Lecter se tratase. Ya en este momento, los fans empezaron a querer más y más del personaje, interesándose tanto por él que Marvel decidió explotar su éxito dándole miniseries propias donde su brújula moral se tambaleaba más hacía el "anti-héroe violento y radical" que el rol de nemesis que ya había arrebatado a villanos como el Duende Verde (que ya llevaba bastantes añitos en la tumba de aquella) o el Doctor Octopus.
Aquí ya nos vamos acercando a la pregunta que da nombre al artículo y que vamos a ir analizando punto por punto. El hecho de que un personaje surgido como villano acabe pasándose al otro bando gracias al gran apoyo y cariño de los aficionados no es nada nuevo, ahí están Deadpool y Punisher para atestiguarlo, pero en este caso se han escrito enormes bazofias que habrían sepultado al personaje en el cementerio de personajes malditos o se han tomado horribles decisiones creativas que a otros le habrían hecho desaparecer del mapa.
Entonces ¿por qué Venom sigue siendo tan popular hoy en día? Pues una de las razones puede ser su increíble capacidad de adaptación. Como ya he afirmado más arriba, a través de los años el simbionte alienígena ha conseguido sobrellevar los cambios increíblemente mejor que otros por esta capacidad. Cuando Spiderman necesitaba un nemesis que le pusiera al límite, surgió de las tinieblas para atemorizarlo hasta que en los 90 se pusieron de moda los anti-héroes oscuros y la peculiar forma de ver el mundo que tenía Brock pudo hacer de él un protagonista convincente. Años más tarde, cuando toda esta fiebre terminó se decidió dejarse de tonterías y devolver al archinemesis brutal que se necesitaba, con cambio de portador incluido, ¡Y TAMBIÉN FUNCIONÓ!
La criatura puede pasar de huésped en huésped y tener un cambio de 180° perfectamente funcional en un estilo que recuerda al sistema de la regeneración que usa la serie de Doctor Who para refrescar el elenco y cumplir nuevas cuotas de aventuras. Así ha podido pasar de estar metido en tráfico de drogas en una guerra de mafias en Nueva York a batallar por ser heredero de Mephisto (Satanás en el Universo Marvel), con un diablo dentro incluido, a ser un miembro de los Guardianes de la Galaxia o incluso realizar operaciones como agente secreto como si de James Bond se tratase.


Este tiene que ser un factor esencial para aclarar cómo es que un personaje como este ha conseguido quedarse en la retina de los lectores (y de los espectadores de las series animadas) pero yo, personalmente, no creo que sea el único. No, la capacidad de reinventarse es una característica elemental pero de ninguna manera es la central. No es la moraleja del personaje, no es su historia.
No, el verdadero centro de Venom es la adicción. En el fondo, el simbionte no deja de ser una muy buena metáfora de las drogas (o otros vicios) y como te destrozan por dentro. Spiderman pudo apartar esa sensación de poder pues sabía que le haría daño a él y a todos sus seres queridos, algo que Eddie Brock, su contrapartida negativa, no pudo ver y acabó hundiéndose en el fango a causa de sus deseos de poder y venganza. Esto hizo que degenerada tanto física como mentalmente acabando por convertirse en más monstruo que hombre. Este es un proceso que ocurre con todos los siguientes anfitriones humanos del ser, siendo bastante patente en el hecho de que a medida que portan el traje, el simbionte les va consumiendo y acaban siendo un atajo de monstruos caníbales con menos consciencia  propia y esclavos de su adicción. Pero si hay un protagonista que haya ejemplificado más esto que esa es su última encarnación conocida: Flash Thompson.


Flash es un personaje con mucha oscuridad dentro de él, de pequeño tuvo la desgracia de ser víctima de las constantes palizas de su padre, un alcohólico que no se dejaba ayudar y volcaba su ira en sus hijos, cosa que Flash perpetuó en sus compañeros de instituto. La vida le llevó a la guerra donde quedó traumatizado, volviendo a casa bastante tocado e intentando hacer las paces con su pasado como "bully". Pero la vida no siempre es fácil, todos sus traumas y culpas le llevaron a caer en la botella igual que su padre antes que él. Y por si fuera poco cuando logró salir de esto e incorporarse en el ejército, perdió sus piernas salvando a dos compañeros.
Todo esto le hacía el candidato ideal para ser la decisión editorial de Marvel para ser la nueva versión oscura de la araña. A raíz de todas sus aventuras Flash trata con todos sus problemas y más importante aún, resistirse al simbionte y la verdad, él, por mucho que lo niegue y se autoengañe, quiere el simbionte.
Y para no quererlo, la complejidad del asunto reside en que Flash solo puede andar con el simbionte en su posesión y claro, la diferencia entre tener piernas o no es abismal y la duda es si merece la pena es pactar con ese diablo negro que quiere su alma, si no es que ya la ha conseguido.
El personaje, a lo largo de su historia, también tiene una cantidad bastante grande de pequeños temas con los que trata en cada historia, sobre todo relacionados a conflictos de moral en los que Spiderman debe parar al villano antes de que cruce la línea y castigue de sobremanera a los rivales. Pero más que esto (y obviando a la adicción), se centran en las emociones, sobre todo el odio. Un odio que llega a los topes de la irracionalidad que puede ir dirigido hacía Spiderman, hacía si mismo o cualquier persona que pueda estar resultando antagónica a su, a menudo, extrema postura. Así que pese a que el personaje tiene mucho de alien en su aspecto, tiene bastante de humanidad en el interior (¿quién no ha odiado profundamente a alguien en algún momento dado?) y puede resultar identificable por esa misma razón.
Así que...tenemos el hecho de que:
1) Es un personaje con una habilidad de cambio sencillamente brutal.
2) La metáfora del simbionte como vicio o droga es realmente dura y bastante bien tratada.
3) El tema del odio y otros subtemas pueden hacer identificar a varios lectores.
Estaría todo bien pero...Falta algo.


Os contaré mi historia personal con el personaje. La primera vez que le conocí fue en una tienda de juguetes muy de niño. A esa edad a mi ya me gustaba Spiderman pero aparte de conocer a los villanos de las películas o tener una ligera idea de que el héroe era el ser más puro al que debemos tomar como ejemplo a seguir, no sabía mucho de su mitología. Entré en la tienda para buscar algo para mí hermanito, algún peluche para colocar en su  cuna de recién nacido. Entonces, entre las estanterías, le vi. Una caja con una figura tanto de Spiderman como de su villano estrella. El diseño entonces me impactó, ya en ese momento me transmitió un montón de información solo con verlo.
El alien es todo lo contrario del héroe, si en ese entonces a Spiderman lo suponía como el mayor héroe de todos, siempre amable, bueno y simpático, entonces esta retorcida criatura que se asemeja ligeramente a él, como riéndose simplemente con su aspecto, debía ser el ejemplo de todo lo que está mal en el mundo. Alguien egoísta, sin responsabilidad, cruel, radical y sin mucha empatía. Algo que después puedes ver que cumple a la perfección en los cómics. Así, este logro de narrativa visual consigue hablar de cómo es el villano sin una palabra y funcionar perfectamente como carta de invitación fantástica para conocer algo más de él, tanto viendo las series animadas (que lo han retratado bastante bien en su mayoría de apariciones) o cómics para conocer toda la extensa historia de la que yo he conseguido resumir una ínfima parte.
A final podemos quedarnos con que, como en el amor, todo lo superficial te entra por los ojos y ya después te quedas al ver lo increíble que es su contenido. Y un personaje como este tiene suficiente complejidad y suficientes formas distintas con las que puedes encariñarte (y más que habrá en el futuro) hace que las historias de superhéroes, sean contadas donde sean, funcionen como un desfile de creatividad e imaginación enorme.
Ahora, Venom vive uno de sus mejores momentos desde su creación, con el personaje siendo colocado cada vez más en primera fila en el mundillo. Sin duda son tiempos gloriosos para Eddie y simbi pero, con todo lo que está planeado para él en el futuro podemos afirmar que lo mejor incluso está llegar.


miércoles, 1 de marzo de 2017

La ciudad de las estrellas-La La Land [Análisis]


Voy a admitirlo, cuando entré en la sala del cine lo hice con miedo. Miedo a que acabase resultando una pastelada sin remedio o que la película se disolviese a si misma entre tanto espectáculo musical del que tanto se alardeaba.
Tampoco ayudó mucho que los primeros minutos parecían estar ahí simplemente para hacer alarde de lo bonita y espectacular iba a ser el resto del trayecto y que pudiesen ser omitidos perfectamente y la calidad del producto no bajaría ni una pizca (puede que aumentase incluso).
Pero es que esta amarga sensación que me recorrió el cuerpo al comienzo (bastante similar a una patada en los c*****s) fue diluyéndose cada vez más a lo largo que avanzaba el film hasta que, al acabar el viaje, lo único que quedase fuese una sonrisa en mis labios.
Ya habéis podido comprobar como he usado varias veces variaciones de la palabra espectáculo en este artículo pero es que a decir verdad esa es la palabra que creo que define mejor a la película. A cada momento que pasa desde que se ha podido vislumbrar un número musical, tu estas ansioso por recibir otro más pero a la vez siempre pendiente de la trama y hacia donde te va a llevar, nunca haciéndote esperar demasiado pero manteniéndote constante en la película.
Son estos ritmos tan bien medidos los que hacen que puedas acercarte a los protagonistas y experimentar junto a ellos todas las enormes emociones que comunica la película. Estas emociones no podrían haberse trasmitido desde la pantalla sin todo el desarrollo que muestran los actores protagonistas durante todo el transcurso de la obra.


Y dentro de la pareja protagonista me parece más destacable hablar de la actuación de Emma Stone. Y es que la actriz eclipsa todo el escenario, es verdaderamente  impresionante la capacidad de la señorita Stone para conseguir cautivar tanto al espectador. Cada gesto o mueca que pone se siente completamente natural y es que, de verdad, creo que la película no sería lo mismo sin ella.
Ryan Gosling  también hace un trabajo fantástico a la hora de interpretar al personaje pero no hace el mismo efecto que su compañera y podría haber sido sustituido fácilmente y la película habría seguido teniendo esa fuerza.
El tercer gran protagonista es, indiscutiblemente, la música.
Ésta inunda e impregna con su aroma todo el ambiente. Quizás peca de repetitiva en algunos puntos, con una sobreexplotación de City of Stars en varios puntos o colocación de melodías que se ven innecesarias en varios segmentos. Parece como si en algún momento se les acabase el presupuesto y queda la sensación de que la película, como conjunto, está incompleta.


Quizás esta sensación de hubiese apaciguado con un número potente que se convierta en sinónimo de la película (cosa a la que la ya mencionada City of Stars aspira pero tristemente se queda a medias).
Donde este apartado consigue redimirse es, curiosamente, cuando elimina la letra de la ecuación y consigue enamorarte con sus increíbles coreografías y la la melodía que consigue hacerte participe de las asombrosas imágenes que pasan ante tus ojos. Una mención especial al final, que capta más que nunca lo que intento expresar con palabras. Cine en estado puro.
Es más, tal es la presencia del cine en toda la película que se llega a abusar un poco del factor nostalgia de los anos dorados de Hollywood. Esto crea un ligero conflicto; al querer homenajear y tocar la fibra sensible del espectador, no consigue dar tanto énfasis a la obvia intención de querer plasmar el Hollywood de ahora. Es como un adolescente, ya está alejado de un niño pero no llega a ser adulto y mostrar todo lo que tienen que mostrar.
Aún pese a todo, La La Land al final de todo es una película sobre el amor. No solo el dulce y pasional amor que puede surgir entre dos personas, si no también el amor hacía el cine, la danza y la música pero sobre todo el hecho de amar en si. En recordar el amor del pasado con una sonrisa pero sin dejar de amar por ello a lo que tienes ahora.
En mi opinión, aunque no es una película perfecta y no alcance todo el potencial que pudo alcanzar, el mensaje que da es tan bonito y profundo que estoy seguro de que nadie debería perderse la oportunidad de apreciarlo.


lunes, 27 de febrero de 2017

Bleach del 1 al 100


Hace un tiempo terminé Twenty century boys, lo cual conllevó que me quedé sin manga que leer. Así que decidí meterme en un proyecto a largo plazo llamado Bleach.

Escrito por Tite Kubo, inició su publicación el 20 de agosto de 2001 y terminó el 25 de agosto de 2016. Recibió una adaptación al anime, hecha por Pierrot, que empezó en el 2004 y fue cancelado en el 2012. Aún recuerdo el revuelo que se montó en Twitter el día de su último capítulo pues, a pesar de sus últimas sagas descritas por muchos como decepcionantes, seguía siendo un manga muy querido y uno de los mayores Shounen de todos los tiempos.

Y ahora me dispongo a analizar esta leyenda de cien en cien capítulos. Estos análisis no van a ser muy regulares, ya que leo un poco como cuadra, pero procuraré que no pase ni mucho ni muy poco tiempo entre cada uno.


Para empezar, el argumento es el siguiente:

Ichigo Kurosaki es un joven estudiante japonés de pelo naranja que tiene la extraña particularidad de ver fantasmas. A pesar de esto, su vida transcurre perfectamente normal hasta que un día, Ichigo recibe la visita de Rukia Kuchiki. Rukia es una shinigami que, tras ser gravemente herida, le pasa sus poderes a Ichigo. Nuestro protagonista, convertido ahora en shinigami, tendrá que derrotar a temibles espíritus malignos y bla, bla, bla…

De momento el argumento es de Shounen genérico y no lo querría de otra manera. No intenta ser profundo ni nada por el estilo, lo cual siempre es algo bueno. Bleach busca peleas épicas, situaciones increíbles, personajes carismáticos y cosas que explotan; que es, al fin y al cabo, lo que se busca en un manga de estas características.

Aun así, en estos primeros cien capítulos aún no ha habido nada particularmente increíble. Es una de esas historias que empieza lento para empezar a dar caña con el tiempo. Con todo, como prólogo, lo que he visto es muy entretenido. Empieza bastante mejor que One piece aunque no llega al nivel de genialidad de la primera saga de Naruto.

En cuanto a los personajes todos están en la media. Tenemos al protagonista cliché, a la chica dura que va a ser rescatada, la niña mona, el chaval tsundere, el tipo duro y el gato parlante. De momento ninguno me sorprende, pero puede que con el tiempo mejore.

Actualmente (Episodio 101) estoy en la que se puede llamar “primera saga”. Ya conocemos a los personajes y se empiezan a enfrentar a criaturas temibles. Veré como avanza si para bien o para mal.

Bueno, aunque dije que no hubo apenas situaciones épicas, si es cierto que ésta me dejó de piedra.


Nos veremos dentro de cien capítulos.

Arcalaus

martes, 31 de enero de 2017

VINYL [Pequeña recomendación]






No soy un tipo demasiado aficionado de las series, es más, suelen aburrirme bastante. Quizás por el formato, o, quizás, porque me agobian sus innumerables temporadas, incluso la propia duración de esta. Pero, cuando una serie logra que la acabe sin que, la odie a muerte y quiera quemar al responsable de tal pérdida de tiempo, es digna de mis más sinceras reverencias. Y Vinyl, lo ha conseguido.Llegué a esta serie por casualidad, sus temas a tratar me interesaban, y su episodio piloto staba dirigido y producido por Martin Scorsese con guión de Terence Winter junto a Mick Jagger, ¿Qué más podía desear? Así que me vi su primer episodio, que duraban nada menos que dos horas...
Cuando acabé, y como si de heroína se tratase, me quedé insatisfecho, ¡Quería más! (Cosa que no puedo decir de la mayor parte de las series que me recomiendan o descubro)
Nos encontramos con una Nueva York un tanto podrida, a inicios de la década de los setenta, todo lo que estaba dado por sentado, se tambalea, es el nacimiento de la música punk, de la rebelión de la juventud, la contracultura hippie, de las drogas, del sexo, el antibelicismo, una nueva forma de pensar.

Nuestro carismático protagonista es Richie Finestra, propietario de un decaído sello discográfico llamado American Century, y los acontecimientos empiezan justo, con el intento de venta de este. Por suerte para el argumento de la serie, Richie logra cancelar la compra del sello en el último momento, quizás por nostalgia, quizás por ansia de reflotar la empresa, quizás por la cocaína. Cabe destacar que a todo esto, esta también relacionado algún malentendido con la mafia y un asesinato. Cuanto más  veía la serie, el señor Finestra,  más me recordaba a Michael (de GTA V). Un hombre que ha perdido todo, incluso a su familia, y como reza aquella película : Un hombre sin familia nunca puede ser un hombre de verdad. 


La serie está llena de referencias a la época, y van pasando personajes de toda índole como Led Zeppelin negándose a firmar un contrato porque le han intentado timar, Alice Cooper jugando al golf, Andy Warhol liándola parda, John Lennon de juerga con una amante y Elvis Presley planteándose su trayectoria musical.

Si quieres dar una vuelta por la Nueva York de aquella época y su música, esta es tu serie.
Pero lo cierto es que... No debería recomendarla a aquella gente que, no le interesa la música ni sabe demasiado sobre los grupos y contexto de la serie, porque abusan notablemente de las referencias y puede agobiar si las desconoces. Pero ahora, vengo a destrozar vuestro entusiasmo, la serie, fue cancelada, sólo cuenta con la primera temporada. Terence Winter, el guionista, (escritor de grandes series como Los Soprano o películas como El Lobo de Wolf Street) fue apartado por la HBO.
Visto esto, la serie en cuestión no tenía mucho que hacer, y lamentablemente para los adictos, como yo, fue un duro golpe. Mis teorías acerca ello son varias, pienso que, quizás el tema o su forma de tratarlo, influyó mucho. Ya que, actualmente, en mi opinión, este tipo de argumento, no atrae a demasiado público, que está obnubilado con todo lo que saca Netflix, pero de eso hablaré en otra ocasión...




-Strangelove

viernes, 30 de diciembre de 2016

Rogue One: Una historia de Star Wars [Análisis]


Adoro Star Wars. De niño quedé maravillado con toda esos escenarios imposibles, por sus entrañables personajes o ese misticismo y sensación de aventura que abarcaba toda el ambiente. Esta gran historia galáctica ya ha dejado una huella imborrable en la historia del cine y por el camino nos ha robado los corazones a muchos.
Por esto mismo, podéis imaginar que cuando se anunció que Disney efectúo la compra de Lucasfilms y ya tenía un ambicioso plan para convertirse en más ricos que el tío Gilito a costa de ordeñar cual vaca lechera a la saga pues... Bueno, me cagué en sus *******.
Aún así, decidí darle una oportunidad al Episodio 7 ya que por los tráilers y las pequeñas informaciones filtradas no pintaba tan mal y, para ser justos, peor que las precuelas no iba a ser.
Y así me llevé una alegría colosal. El Episodio VII no solo era mejor que la aberración que se marcó George Lucas con los Episodios I,II y III sino que recuperaba esa sensación de aventura de las originales, esa sensación que te impregna con la misma magia que nos encandiló de niños. Vale que básicamente plagiaron toda la primera película pero eso se lo perdono por el simple hecho de sentirse como una película de Star Wars otra vez.


Pues esa misma sensación de estar viendo una película de Star Wars...aquí no está. Y es que esta no es una película de Star Wars sino una película bélica ambientada en Star Wars. Y eso cambia las cosas.
Ya el principio de la película sin las famosas letras es una clara indicación de ello. No estamos viendo una historia de aventuras que todos sonaríamos con tener. Al contrario, vivimos en un mundo en el que una cruel represión basada en el miedo tiene atemorizados a toda la galaxia y por otra banda está una alianza de distintos grupo de rebeldes formados por terroristas traicioneros y bichos raros en los que la seguridad es algo desconocido. Ahora solo toca adivinar quienes son los malos y listo.
Todo el hecho de coger a los que siempre vimos como los buenos y desmontarlos hasta ver esas otras facetas más sucias y feas es una de las razones por las que el aire oscuro y más realista que se respira en el ambiente cale tan bien en el film (que después te meten a un ciego que reparte hostias gratis a lo Daredevil pero bueno, nadie es perfecto supongo).
Toda esta visión se plasma en el personaje de Diego Luna, un tipo que miente más que habla y que esta dispuesto a hacer cualquier cosa por las defensa de sus ideas, algo que no lo diferencia mucho del villano de la película, Krennic (que consigue convencer por la muy bien conseguida actuación de Ben Meldensohn).


Y siguiendo con el villano...Debo decir que me ha parecido muy original. Es un tío que por más que se curre su increible trabajo y sus actos malvados siempre va ser pisoteado por alguien de mayor rango que básicamente se va a reír en su cara. La verdad es que sentí pena por el pobre desgraciado y todo.
Los otros dos malos malosos son Darth Vader y Tarkin. El primero aunque sale menos de 5 minutos en total llega a tener las mejores partes de la película, llegando a meter miedo y todo. Tarkin, por otro lado rompe totalmente con la inmersión y te saca de la película. Ya es bastante malo recrear criaturas en CGI, pues es aún más horrible el recrear a una persona real y hacerla compartir escena con otros actores. Mucho tendrán que mejorar esta técnica si quieren seguir usándola porque más que ver a Peter Cushing resucitar a mi me ha dado la sensación de estar viendo Toy Story.


Como dije al principio de la reseña, esta no es tanto una película de Star Wars al uso sino un relato bélico autoconclusivo centrado en la historia de unos personajes particulares que comparte universo con Luke y compañía.
Pero esto no quiere decir ni mucho menos que no respeten la saga y haya un montón de referencias como a las películas como a las dos series de televisión animadas.
Es más, me atrevería decir que Rogue One es una precuela mucho mejor hecha y mucho más fiel a la trilogía original de lo que fueron las precuelas dirigidas por George Lucas en su momento.
Solo me queda disculparme con Disney por esas palabras y adjetivos no muy bonitos que les dije en su momento y a los fans de Star Wars de toda la vida decirles que les den una oportunidad a estos nuevos productos cinematográficos de la franquicia porque de verdad que lo merecen.

domingo, 4 de diciembre de 2016

La gran carnicería [Reflexión]


“Año 1981, me encuentro en el Castillo de Wolfestein, decenas de cadáveres pixelados el 2D se apilan en una sala de falso 3D. Mi interacción con el medio, más allá de abrir puertas y recoger oro, es exterminar nazis, zombis-nazis, perros-nazis y, básicamente, todo lo que se me aparezca por delante que sea ario.”

“Año 2016, me encuentro en la ciudad de los piratas de Uncharted 4, decenas de cadáveres en 3D se apilan en una sala en 3D. Mi interacción con el medio, más allá de columpiarme por acantilados y recoger tesoros, es exterminar ladrones, contrabandistas, mafiosos y, básicamente, todo lo que se me aparezca por delante que esté en mi contra.”

¿Veis alguna correlación?

En los últimos años los videojuegos han hecho muchos avances, hemos pasado de un juego de tenis con dos barras y un punto a verdaderas experiencias audiovisuales que pueden ser llamadas obras maestras. Pero, por lo general la correlación sigue ahí, continuamos deshaciéndonos de cantidades excesivas de personas para lograr nuestros fines y esto nos lleva a otra pregunta:
¿Por qué tanta violencia?

Antes de nada, quiero decir que no estoy acusando a este exceso de violencia de crear psicópatas o algo por el estilo. De hecho, posiblemente, estas carnicerías nos ayuden a librarnos de nuestro estrés y a tranquilizarnos. Pero, ¿Aportan algo al medio?

Retomemos el ejemplo de Uncharted: Nathan Drake es un aventurero caza tesoros simpático y jovial. Pero, resulta que, cuando los malos están ante él, Nate se vuelve loco y empieza a pegar tiros a mansalva. Nathan: ¿Era verdaderamente necesario? ¿Seguro que no había otro modo de llegar hasta la tumba que no supusiera la muerte de centenares de mercenarios?

Seguramente pensaréis que no había otra manera, pero Indiana Jones no necesitó matar ni a una cuarta parte para llegar a cuatro tesoros de valor incalculable, (seis si contamos el principio de la uno y de la tres).

Es una realidad como un templo, en los videojuegos hay demasiada violencia.

Obviamente no me estoy refiriendo a títulos como Doom, The evil within o GTA, ya que estos títulos buscan precisamente impactarnos con imágenes duras. Me refiero a juegos como Bioshock infinite, Call of Duty o Tomb Raider (El reboot).
De hecho, en 2012 se pensó esto. Este año salieron tres juegos que trataban este tema magníficamente: Hotline Miami, Farcry 3 y Spec ops: The line. Pero, a pesar de estas reflexiones, la industria del videojuego no ha avanzado mucho en este sentido. Seguimos matando sin piedad. Y esto nos lleva a la pregunta que formuló Richard en 2012:

¿Nos gusta herir a otras personas?
Y aquí es donde discrepo con la mayoría. No nos gusta hacer daño, no nos recreamos en el dolor, por lo menos, no lo haríamos si pensásemos en ello.

Un colaborador del blog está volviendo a jugar a Dishonored, aprovechando que ha salido el dos, y me dijo algo que me resultó curioso, me dijo que cada vez le dolía más matar a alguien en un videojuego. Que, cuando se ponía en la piel de Corvo, prefería cada vez más dejar a los enemigos vivos y no matarlos. Al fin y al cabo, ellos no tenían la culpa de que su líder fuera malvado, ellos solo obedecían órdenes. Esto nos lleva a nuestra pregunta final:

¿Por qué no nos importa matar en los videojuegos?

Y la respuesta es bien sencilla: Simplemente no pensamos en ello. Solo obedecemos y no hacemos preguntas. En el fondo, esto es muy triste.

Por suerte están apareciendo cada vez más juegos que permiten opciones no letales, como Watchdogs 2, o que directamente tratan el tema, como Undertale. Juegos que buscan otra solución, que saben que existe otra manera.

En ellos debemos fijarnos, en los que nos recuerdan que somos personas y no animales que matan todo lo que ven.

  

domingo, 13 de noviembre de 2016

Daredevil [Análisis]


No soy un gran lector de cómic. A decir verdad, empecé a leer en serio hace menos de un año y debo admitir que aún no estoy del todo envuelto por este arte. Aunque poco a poco empiezo a verle su encanto, a veces siento que lo que leo no se adecua a mis gustos; pero continuo porque me entretiene.

Siendo sincero, solo puedo hablar de dos o tres cómics que me hayan cautivado de verdad. Pero uno de ellos fue, sin duda alguna, Daredevil: Born again, del maestro Frank Miller. En esta historia no solo descubrí el lado profundo de los superhéroes, el cual ya había explorado con Batman, sino que encontré una obra llena de simbolismo y de pasión como pocas había visto hasta entonces.


Hecho esto, decidí ver la serie de este gran superhéroe, de la cual había recibido muchos comentarios positivos. Y sin más preámbulos empiezo a hablaros de Daredevil, la serie de Netflix.  

Esta es la historia de Matt Murdock, un abogado ciego que funda un bufete en el barrio de Hell’s kitchen (lindo nombre) junto con su amigo Foggy. Pero resulta que, cuando nadie mira, Matt Murdock se pone una máscara y, valiéndose de sus supersentidos de ciego radiactivo, les da tundas a los villanos. Así Matt luchará por la justicia tanto haciendo de abogado como haciendo de justiciero enmascarado.


El argumento os parece simple ¿verdad? Pues no estéis tan seguros.

Ésta no es la típica historia de superhéroes, se hecho Daredevil es casi secundario, ésta es una historia de mafiosos, de bandas que controlan la ciudad, de policía comprada, de drogas y de más. Y este argumento queda perfectamente encuadrado por el ritmo. La serie empieza con lentitud, muy lenta, más que casi cualquier serie que puedas ver en la televisión hoy en día, pero poco a poco va mejorando. Daredevil pasó de que tuviera que forzarme para verla a que desease continuarla en todo momento.

Aún con su buen argumento, lo que más destaca siguen siendo los personajes. Daredevil, aún sin tener un muy buen reparto, tiene a unos de mis personajes favoritos del universo cinematográfico de MARVEL.

Matt me parece increíble y muy novedoso ya que su historia no es una a la que estemos acostumbrados. Normalmente cuando nos muestran los inicios de un héroe nos suelen mostrar qué lo motiva a ser un héroe, una escena de entrenamiento y ya está, ya es nuestro rompehuevos favorito. Aquí sin embargo no es tan sencillo. Matt al principio apenas sabe luchar, de hecho, hay una escena muy buena del segundo episodio en la que se ve como no para de caerse. Pero poco a poco va convirtiéndose en el Daredevil que todos conocemos tanto física como mentalmente.


Al villano, Wilson Fisk, le pasa algo parecido. No es Kingpin, el malvado mafioso indestructible, es solo un mafioso que está en medio de una batalla moral. Él quiere hacer de Hell’s kitchen un lugar mejor y si para ello es necesario matar a unos cuantos pues que así sea. Pero conoce a Vanessa, una mujer que trabaja en una exposición de arte. Ella hará que deje de ser tan malvado e incluso puede que vislumbre la salvación al final.


Los demás personajes de sostienen, pero ninguno destaca especialmente salvo quizás el periodista Ben Urich.

Pero resulta que ahora al que vea la serie le va a surgir una duda, ¿Realmente Fisk es el malo?

No me malinterpretéis, obviamente es malo, pero Matt también tiene problemas en cuanto a eso. Él desea matar a Fisk pero no puede por su código moral. Es como en Death Note. Hay dos personajes con dos formas de pensar distintas que chocan. Aún que he aquí está más claro con quién debemos estar, al fin y al cabo, la serie se llama Daredevil. Y luego tenemos la lucha interna del protagonista. “¿Debería seguir siendo el enmascarado?”, “¿Está bien que quiera matar a Fisk?”; un poco visto, pero aun así se sostiene bastante bien.

Me gustan los superhéroes. Me parece que representan una manera muy interesante de ver al ser humano. Una faceta muy interesante de él. Pero, últimamente no los veo tan bien. Las películas de superhéroes, poco a poco, están perdiendo algo muy importante, a los verdaderos héroes, a las personas. Iron man fue una gran película porque nos mostraba como un multimillonario puede llegar a ser un héroe. Los vengadores nos enseñó como cuatro hombres que no tenían nada que ver entre ellos se unían por un bien mayor.


Por eso necesitamos héroes como Daredevil, o mejor dicho, como Matt Murdock. Dicen que Jessica Jones es de este estilo, y eso espero. Al final los Defenders van a ser los héroes que necesitamos. Los que nos recuerden que no hay que buscar humanos dentro de los superhéroes, sino superhéores dentro de los humanos.