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domingo, 31 de julio de 2016

This War Of Mine [Minianálisis]





En la guerra moderna... morirás como un perro sin motivo alguno”. 

Así te recibe el juego, como un cubo de agua fría te sacude y te hiela las entrañas, pero eso no es lo peor, lo peor esta por venir. This War Of Mine es un retrato de la guerra, pero no como las grandes obras comerciales nos acostumbran, desde el punto de vista de los soldados... No, aquí será el punto de vista de las verdaderas victimas de la guerra, los civiles. En este juego tendrás que hacer todo lo posible para que sobrevivan los personajes, deberás tomar duras decisiones. Debes cuidar de la gente que está a tu férreo control, alimentarlos con comida basura, obligarles con pastillas a que duerman lo que desees y esclavizarlos para tus más oscuros des... Ah, perdón. No son los Sims, aunque sí, en concepto se asemejan la dos obras.  La mecánica del juego parece compleja a primera vista pero tras unos minutos de preparación mental e ir probando, se comprende rápidamente. Si hay algo que podría generar algo de confusión en cuanto a la mecánica, sería el combate, se nota algo rudo y pesado, pero no es un juego de combate ni pretende serlo, es algo muy secundario. Además, no llevamos soldados... Si no civiles.

En cuanto al apartado estético, está en 2D y a pesar de ello, los escenarios están muy bien detallados. Pensándolo bien, en esta obra, el diseño artístico es muy importante, por poner un ejemplo: ¿Qué seria de Fallout 3 sin esos colores pálidos y tristes?
La obra parecería muy distinta y desenfadada... Aquí pasa lo mismo, no hay prácticamente ningún color que resalte, todos son grises, lo que genera un ambiente más sucio y deprimente
No hay argumento, al menos no directamente, puedes elegir los personajes con los quién jugar, y cada uno tendrá una historia, drama personal y alguna habilidad especial que lo hará único...



Os contaré algo que me sorprendió la primera vez que jugué: Salí por la noche a por alimentos, pero para ello tuve que matar a varias personas que se interpusieron en mi camino y cuando amaneció llegué a casa recibiendo la noticia de que mientras yo estaba fuera, unos bandidos nos asaltaron y habían matado a uno de mis supervivientes, mi personaje (el que había salido) se derrumbó, se sentó en el suelo a llorar diciendo cosas como: ¿Para que seguir? Nos volverán a atacar y moriremos. Rato más tarde el que dio la noticia (otro superviviente), subió a consolarlo, y mantuvieron una conversación para animarlo. Fue algo sorprendente para mí, en ese preciso instante... Supe que me hallaba ante un verdadero retrato de la guerra.

Su mensaje está claro: El antibelicismo. Y lo sabe tratar, como ninguno (A excepción de Spec Ops)




Habrá muchos videojuegos que traten este tema... Pero la mayoría ni siquiera se preocupará por los civiles y el antibelicismo... Si de verdad quieres saber las consecuencias de las batallas juégalo. No será un viaje agradable... Pero la guerra no lo es.



    

lunes, 21 de marzo de 2016

La magia de Bethesda.

La industria del videojuego cada vez es más grande. Lo que hace unos años era visto como un juego de niños ahora es un medio capaz de rivalizar con el cine. De todas las desarrolladoras que han sumado sus obras para disfrute de los jugadores (y de sus propios bolsillos, todo sea dicho) una de la más destacadas, y de la que vamos a hablar hoy, es Bethesda.


Los juegos de esta compañía son peculiares y francamente distintos a los demás. Tu personaje empieza como una hoja en blanco, sin nada de trasfondo anterior ni ningún rasgo de personalidad, al que debes crear y personalizar. Después el juego te explica sus mecánicas en un tutorial que debes pasar y al acabarlo...eres libre.


Cuando digo libre no me refiero a cualquier cosa. Aquí puedes ser lo que tu quieras ser.
¿Quieres ser un noble héroe? ¿El villano más cruel y despreciable de todos? ¿Un simple mercenario que lucha por quién paga más? Puedes ser eso y mucho más. El juego te da opciones de sobra para jugar como quieras. Si quieres ser un pacifista y arreglarlo todo con la palabra pues no hay ningún problema en serlo al igual que tampoco si eres un asesino sigiloso que ataca desde las sombras.


Aún me acuerdo que en Skyrim, después de verlo todo jugando como un guerrero, mi segunda partida siendo un asesino sigiloso y que actuaba sin ningún código moral se sentía como otro juego para mi.
Ahora en su última obra, Fallout 4, he estado jugando como un padre que ha perdido a su hijo y hará lo necesario para encontrarlo, aunque siempre presta una mano para ayudar. Ahora, con una segunda partida, tengo pensado ser alguien totalmente distinto; un personaje de un orden fascista cuyo objetivo es eliminar toda forma de vida no humana que encuentre.


E interpretar personajes tan diametralmente distintos es posible gracias a la variedad de decisiones y opciones en el dialogo que incluye cada juego de Bethesda. Te dan la opciones de como acabar una misión y comúnmente suelen haber facciones en conflicto, todas con distintas ideologías, a las que puedes apoyar para vencer a las otras y gobernar sobre el mundo que te rodea.


Y aquí otro punto: el escenario. Si algo saben hacer bien es crear mundos maravillosos, con cultura y mitología propia, por los que da gusto perderse y que de verdad te gustaría vivir allí. Supongo que al final se acaba haciendo esto, siendo el juego de Bethesda una segunda vida virtual que tenemos.


Sus juegos no son perfectos; una abrumadora cantidad de bugs que pueden hacer injugables las obras a veces, unas pantallas de carga interminables o unos gráficos desfasados les alejan mucho de la perfección. Pero todo esto no importa cuando caminas por los increíbles escenarios escuchando sus bellas bandas sonoras y sintiendo que de verdad estás ahí.